No mirarle la cara al proveedor que le dice al chino que “nos tenemos que cubrir”, mirar al verdulero contenido que me vende un kilo de tomates carísimos y con suprema mala onda. Una vieja le pregunta si tuvo problemas para conseguir las frutas, porque ve el camión en la puerta bajando todo, como si nada. Ni la mira. Está escuchando al tipo prepotente. Hoy en tripalandia no había olor a achura, había olor a chicharrón. Cuando lo supe dormitaba en el colectivo y entonces se me ocurrió hacer unas empanadas de chorizo y papas para el viernes. No tener miedo si por Alberdi andan diciendo que están cerrando todo porque vienen de la general paz, que están viniendo de la provincia dicen. Las mujeronas comentan. Prefiero ser fría para poder mirar lo que pasa y si es tal la alarma o es un fantasma. Estos días voy a tomar menos café, no es bueno tomar tanto café aunque me gusta mientras estudio. Resistir estoica, qué tanto. Consumir menos un ejercicio sensato. Que se metan los kiwis en el culo que yo no se los pienso comprar. Lo que sí me compré es un palito muy simpático para rascarse la oreja.