Comenzaron presentando la propuesta Proyect, refiriéndose a sus 'principios', pero un poco desconfiados del concepto. El primero sería que todo es negociable. Se trata de usar o producir juegos que puedan generar coreografía, en lugar de pensar en componer movimiento o improvisar sobre un tema, o elegir música e intentar traducirla. Pensar un juego, en sus reglas, en cómo éstas lo hacen funcionar y en la relación entre estos juegos y el espectador. El segundo principio trata sobre el trabajo grupal y apunta a investigar el modo en que el grupo trabaja conjuntamente, e intentar escapar a modos establecidos de trabajar en grupo. Estos dos principios me parecieron bastante naturales, conocidos y válidos; por lo que, como muchos de los presentes, adherí sin más a ellos. Esta declaración de principios no fue para mí lo más importante de la conferencia.
Más que nada, disfruté mucho del humor y del entusiasmo de estos dos creadores al expresar sus ideas novedosas de tan universales, tal vez un poco olvidadas de tan esenciales.
QUIERO TOCARLOS
trabajamos porque no nos queda otra, no podemos no trabajar en comunidad.
¿politica? ¿ideología? lo que quiera que sea 'proyect' importa.
trabajamos porque no nos queda otra, no podemos no trabajar en comunidad.
¿politica? ¿ideología? lo que quiera que sea 'proyect' importa.
En plena perorata sobre el atiborrado tema de 'la obra', Spanberg puso sobre el tapete La caza del snark de Lewis Carroll. El snark está donde no sabemos donde es. Es UN MAPA EN BLANCO. Un ir hacia un incondicional. Interesante noción de performance. Compartir con el público el no saber claramente a dónde va a ir a compartir ese no saber. La dirección, dijo, puede ser como un timón. A veces invita al hacer, a veces a deshacer.
Quiero tocarlos, arriesgó después cuando el clima ya se había homologado, balbuceando un castellano cálido y deforme. Entonces, presentó el INPEX, que es una publicación sobre danza que lleva adelante hace un buen tiempo en Estocolmo, y lo repartió entre todos. Luego agarró una bolsa enorme con veinte ejemplares de un libro plateado de 1000 páginas, una especie de coreografía, una Historia de la Danza Sueca. Sueca o Argentina, la Nación es una noción muy interesante de surfear, aclaró. Y fue así que nos invitó a todos a jugar a partir de los 18 libros que le quedaban en la bolsa (dos de los veinte que trajeron fueron donados al IUNA). Propuso directamente una avalancha, la manera de apropiarse de algo es cagarla entregándole tu cuerpo. Y como yo estaba muy feliz en primera fila, fue fácil llegar hasta la bolsota, pero pronto tenía unos cuantos encima y tuve que pelear bastante por el mío. Fue una avalancha de verdad!! Todos estaban bastante excitados y yo gritaba ANARQUÍA!!... Una verdadera locura, con violencia academicista, pero por suerte nadie salió lastimado.
Y yo ahora estoy muy feliz de tener mi INPEX y sobre todo de contar con un ejemplar de la Historia Universal de la Danza. Me siento una privilegiada, como si me hubiera ganado un trofeo. Debe ser porque para que sea mío tuve que poner el cuerpo. Ahora me queda aprender inglés nomás.



