25 de septiembre de 2007
Scintilla
La madre apoyó la torta en la mesa del comedor. Era un lugar chiquito y cálido. La lluvia seguía espesa, pero como hacía calor abrieron la ventana del pasillo. La menor fue la primera que la vio. Soltó un grito agudo y corto. “¡No la toquen!” dijo la madre, mientras sus nenas se abrazaban muertas de miedo y fascinación. La burbuja de fuego paseaba oronda por la sala, ingrávida y peligrosa, con sus manchas ardientes. Siguió después para el cuarto contiguo, más grande y más oscuro. Allí se fue desgajando, arrugando y apagando como una mariposa agónica. Ellas no vieron como perdía altura y ganaba rincón y ceniza. Lucecita de casi nada. Visita aventurada que no existe.
17 de septiembre de 2007
Mis verdes peludos
Quiero sacarme los zapatos y mirar dentro. Golpear el canto de los tacos gordos y duros contra el piso de madera. Con mucha fuerza. Caminando como araña. No puedo quitarme los zapatos verdes y peludos. Tan bonitos. Qué lindo es acariciarlos a contrapelo. Ajustar la tirita y andarlos cuando un día por si acaso darme el gusto de llevarlos puestos. Una vez, una noche en un cumpleaños en Palacio Los Patos. Era un departamento todo blanco, las calas, las alfombras de pelos gruesos y largos, que obligaban a arrojarse para sentir su cordón suave. Rodar para un lado y para el otro hasta cansarse y reírse en el piso.
Pero ahora me los quieren sacar mis pies que no dan más. Los zapatos verdes y peludos nunca olvidarán el vestidor blanco con el gran espejo y las interminables cajoneras de zapatos de todo tipo prolijamente guardados uno al lado del otro.
Yo me hice un cuadrito en el que dibujé las cuatro pilas de cajas. Cada caja es un cuadrado con un nombre: Vittoria, blanquita, Febo, NB, Fancy, Pinet. Abajo, el contenido: los verdes peludos, esarpines bordó, ojotas melissa, sandalias negras con plataforma ARREGLAR, guillerminas cuerina rojas, chinas dragón, botas cortas marrón, chinas azul ultramar (rotas).
Los verdes peludos se merecen salir más. Voy a hacer lo que hay que hacer para eso. Comprar una botella de alcohol puro, tirar un chorro adentro y hacerlo mojar todo el interior. Después hacer un bollo de papel de diario, alcoholizarlo bien y adentro, al fondo, apretar bien la capellada. Luego otro y otro hasta lograr una horma. Si los dejo así unos cuantos días dejarán de hacerse los estrechos.
Pero ahora me los quieren sacar mis pies que no dan más. Los zapatos verdes y peludos nunca olvidarán el vestidor blanco con el gran espejo y las interminables cajoneras de zapatos de todo tipo prolijamente guardados uno al lado del otro.
Yo me hice un cuadrito en el que dibujé las cuatro pilas de cajas. Cada caja es un cuadrado con un nombre: Vittoria, blanquita, Febo, NB, Fancy, Pinet. Abajo, el contenido: los verdes peludos, esarpines bordó, ojotas melissa, sandalias negras con plataforma ARREGLAR, guillerminas cuerina rojas, chinas dragón, botas cortas marrón, chinas azul ultramar (rotas).
Los verdes peludos se merecen salir más. Voy a hacer lo que hay que hacer para eso. Comprar una botella de alcohol puro, tirar un chorro adentro y hacerlo mojar todo el interior. Después hacer un bollo de papel de diario, alcoholizarlo bien y adentro, al fondo, apretar bien la capellada. Luego otro y otro hasta lograr una horma. Si los dejo así unos cuantos días dejarán de hacerse los estrechos.
10 de septiembre de 2007
5 de septiembre de 2007
Dr. Cetrángolo
Para ver al hombre de acento ruso con el que había hablado me tomé el 160, después el E, luego combiné con el C, ya en Retiro abordé el Mitre ramal id. (guay que casi me subo al Suarez y ahí te quería agarrar) para bajarme en la estación algo así como Catrangolo le dije al boletero, que me corrigió, risueño. Ya en esa estación fui por la rampa y seguí de largo bordeando las vías. Iba llegando a los cien metros cuando empecé a sospechar que debía haber otra forma de cruzar; volví y vi un puente por debajo. Por suerte me tocó un día de sol. Había calculado dos horas y llegué con unos minutos de ventaja.
Me abrió un hombre alto, un tanto agitado, de pelo largo blanquiamarillento y con unos cuantos dientes de oro. Casi sin hablar y en cuestión de segundos me indicó el asiento y cuando ya desaparecía le pregunto cortito y bajo “¿perdonpodriairalbaño?” y entonces me señala la puerta y nuevamente desaparece.
Terminó de atender y me hizo pasar. Fueron quince minutos. Mi fecha de nacimiento y después silencio. Unos suplesses y a la camilla. En estas experiencias es elemental que el cuerpo esté entregado. Si hay tensión se corre el riesgo de lastimarse. No me costó aflojarme y fue tal el alivio que por momentos me agarraba la risa. Hizo seis movimientos, dos en cada posición y en todos resonaron mis vértebras, desde el atlas hasta el coxis. Que haga un ejercicio en bolita con la espalda al piso, provocando un vaivén, todos los días, dos minutos. Yo cumplo.
Salí toda marioneta descangayada feliz renovada desarticulada completamente ida y ganada por el sol celeste pura delicia.
Me abrió un hombre alto, un tanto agitado, de pelo largo blanquiamarillento y con unos cuantos dientes de oro. Casi sin hablar y en cuestión de segundos me indicó el asiento y cuando ya desaparecía le pregunto cortito y bajo “¿perdonpodriairalbaño?” y entonces me señala la puerta y nuevamente desaparece.
Terminó de atender y me hizo pasar. Fueron quince minutos. Mi fecha de nacimiento y después silencio. Unos suplesses y a la camilla. En estas experiencias es elemental que el cuerpo esté entregado. Si hay tensión se corre el riesgo de lastimarse. No me costó aflojarme y fue tal el alivio que por momentos me agarraba la risa. Hizo seis movimientos, dos en cada posición y en todos resonaron mis vértebras, desde el atlas hasta el coxis. Que haga un ejercicio en bolita con la espalda al piso, provocando un vaivén, todos los días, dos minutos. Yo cumplo.
Salí toda marioneta descangayada feliz renovada desarticulada completamente ida y ganada por el sol celeste pura delicia.
3 de septiembre de 2007
uou!
tuve el gusto haberme encontrado hoy con esta sorpresa que esperaba hacía tiempo. lástima que esa maquinita turra no acepte cualquier usb y se complique tanto gatillar. y esta otra nouvelle!
justamente sufrí una lamentable superposición de compromisos que me hicieron berrinchar un momento y que los involucra. así que espero que no sea complicado encontrar a alguien interesado en ir a ver a Café Tacuba, Arbol, No lo soporto, Estelares y demás mientras yo me voy a mi plateíta preferencial a ver al señor japonés padre del butoh con mi amigo E.
a veces las cosas hacen sus carambolas solas y con eso no podemos hacer nada!
justamente sufrí una lamentable superposición de compromisos que me hicieron berrinchar un momento y que los involucra. así que espero que no sea complicado encontrar a alguien interesado en ir a ver a Café Tacuba, Arbol, No lo soporto, Estelares y demás mientras yo me voy a mi plateíta preferencial a ver al señor japonés padre del butoh con mi amigo E.
a veces las cosas hacen sus carambolas solas y con eso no podemos hacer nada!
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