3 de diciembre de 2006

Luna y panorama de los insectos

Estamos trabajando con Vicky hace unos meses en un espectáculo de danza que no tiene nombre todavía.
El espectáculo se trata de ciertos vínculos con la naturaleza y de dos mujeres con las mandíbulas caídas.
Nos vienen acompañando Mu, Artaud, los Zombies, Gabo, los sonidos de la Catedral Santa María de Luis Marte, Valeska Gert y otros textos. Un día leímos el poema Luna y panorama de los insectos de Federico García Lorca. Claro que del poema no quedó ni la sombra, pero como es hermoso aquí lo transcribo.

Luna y panorama de los insectos
(POEMA DE AMOR)

La luna en el mar riela,
En la lona gime el viento
Y alza en blando movimiento
Olas de plata y azul.

Espronceda

Mi corazón tendría la forma de un zapato
Si cada aldea tuviera una sirena.
Pero la noche es interminable cuando se apoya en los enfermos
Y hay barcos que buscan ser mirados para poder hundirse tranquilos.

Si el aire sopla blandamente
Mi corazón tiene la forma de una niña.
Si el aire se niega a salir de los cañaverales
Mi corazón tiene la forma de una milenaria boñiga de toro.

Bogar, bogar, bogar, bogar,
Hacia el batallón de puntas desiguales,
Hacia un paisaje de acechos pulverizados.
Noche igual de la nieve, de los sistemas suspendidos.
Y la luna.
¡La luna!
Pero no la luna.
La raposa de las tabernas,
El gallo japonés que se comió los ojos,
Las hierbas masticadas.

No nos salvan las solitarias en los vidrios,
No los herbolarios donde el metafísico
Encuentra las otras vertientes del cielo.
Son mentira las formas. Sólo existe
El círculo de bocas del oxígeno.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
Los muertos diminutos por las riberas,
Dolor en longitud,
Yodo en un punto,
Las muchedumbres en el alfiler,
El desnudo que amasa la sangre de todos,
Y mi amor que no es un caballo ni una quemadura,
Criatura de pecho devorado.
¡Mi amor!

Ya cantan, gritan, gimen: Rostro. ¡Tu rostro! Rostro.
Las manzanas son unas,
Las dalias son idénticas,
La luz tiene un sabor de metal acabado
Y el campo de todo un lustro cabrá en la mejilla de la moneda.
Pero tu rostro cubre los cielos del banquete.
¡Ya cantan!, ¡gritan!, ¡gimen!,
¡cubren!, ¡trepan!, ¡espantan!

Es necesario caminar, ¡de prisa!, por las ondas, por las ramas,
Por las calles deshabitadas de la Edad Media que bajan al río,
Por las tiendas de las pieles donde suena un cuerno de vaca herida,
Por las escalas, ¡sin miedo!, por las escalas.
Hay un hombre descolorido que se está bañando en el mar;
Es tan tierno que los reflectores le comieron jugando el corazón.
Y en el Perú viven mil mujeres, ¡oh, insectos!, que noche y día hacen nocturnos y desfiles entrecuzando sus propias venas.

Un diminuto guante corrosivo me detiene. ¡Basta!
En mi pañuelo he sentido el tris
De la primera vena que se rompe.
Cuida tus pies, amor mío, ¡tus manos!,
Ya que yo tengo que entregar mi rostro,
Mi rostro, ¡mi rostro!, ¡ay, mi comido rostro!

Ese fuego casto para mi deseo,
Esta confusión por anhelo de equilibrio,
Este inocente dolor de pólvora en mis ojos,
Aliviará la angustia de otro corazón
Devorado por las nebulosas.

No nos salva la gente de las zapaterías,
Ni los paisajes que se hacen música al encontrar las llaves oxidadas.
Son mentira los aires. Sólo existe
Una cunita en el desván
Que recuerda todas las cosas.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
Los insectos solos,
Crepitantes, mordientes, estremedcidos, agrupados,
Y la luna
Con un guante de humo sentada en la puerta de sus derribos.
¡¡La luna!!


Federico García Lorca
New York, 4 de enero de 1930.

20 de noviembre de 2006

La feliz porque es noviembre

En Taguzaz sirven el café con leche con mucha espuma. Rociarla con una lluvia de azúcar. Degustarla de a cucharaditas. Así lo hizo Gustavo una vez. Caminar por la escollera sur. Llegar hasta la punta. Pararme delante del cristo. Gritar. Se puede gritar cualquier cosa. Con Agnese gritamos "¡Aguante los stones!" una vez. Ir a la clase de yoga de Mariana. Luego desayunar en el Nautical, en plaza España. Mirar muchas revistas, sobre todo las de moda. Elegir uno de los brazos de La Perla y sacarme las ojotas. Ir de a saltitos por las piedras hasta la más amigable para echarme al sol. Dejar que el sol me tome cuando haya cerrado los ojos. Caminar por cualquier barrio. Puede ser San José, Don Bosco, Caisamar u otro. Sin rumbo fijo. Mirar las flores. Olerlasflores.Salir con todos los amigos. Ser manada hasta el final.Visitar, si se quiere, la casa del puente, el Doria II, la Boston de Varese, la gruta de Lourdes, el mercado comunitario. Visitar el lugar que tenga ganas. Y tomar el agua de la canilla. Es la más rica.

9 de noviembre de 2006

"Justo a mí me tocó ser yo"



Sería desconsiderado a esta altura no brindar imágenes del tremendo Turulato. Estas son las que tenemos, las sacó mi hermana Agnese. Los accesorios no se deben a otra cosa que a la víspera navideña (del año pasado). A no temer ni fiarse, gato que no ladra muerde fiero.



11 de octubre de 2006

Turu

Antes de preocuparnos por el espíritu subversivo de Turulato y antes de considerar domesticarlo, era necesario salvarle la vida. El veterinario diagnosticó descalcificado y estuvimos un buen tiempo inyectándole suero con la esperanza de que toda la parte trasera de su anatomía recuperara motricidad. Funcionó. Pasaron unas semanas hasta que cierto día, con todas las dificultades imaginables, finalmente se paró en cuatro patas. Sin perder estoicismo anduvo un tiempo a saltitos como un conejo. Después fue adquiriendo nuevas formas de desplazamiento no menos ridículas. Resultaba interesante observar cómo evolucionaba su cuadro hasta que adquiriera ciertos parámetros de normalidad. Algunos rasgos físicos evolucionaron de manera extraña hasta volverse distintivos. La curvatura de su columna sigue siendo excepcional, parece un caméllido. La cola muerta colgada como de un hilo, de un lado a otro al libre albedrío. Los bigotes los recuperó, cosa que nadie esperaba. Los que le quedaban cuando lo encontramos estaban quebrados. Nos explicó el profesional que los bigotes son como antenas para los gatos. Con lo cual empezamos a pensar que este, además de perder todos sus atributos de gato, había perdido también todas sus vidas. Pero nos equivocamos. Ya se tiró dos veces de la cornisa y en ambas se salvó. La primera porque la madre lo atajó y la segunda cayó bien, estuvo unos meses rengo y perdió un colmillo, pero después se le pasó. De cualquier manera, lo más sorprendente del animal sigue siendo su personalidad. Turulato siempre fue un verdadero jodido y nunca perdió esa mirada de quien se codeó con la muerte, de tipo curtido que de pibe la pasó mal. Cuando lo conocimos respondía a cualquier estímulo mordiendo. Y como ya tantas agresiones gratuitas no venían al caso, consultamos nuevamente a nuestro médico. Él nos sugirió que lo mimáramos sin asco, ya que eso podría llegar a modificarle la conducta. Y así fue. Ya no nos mordió más (salvo de cariño de vez en cuando) pero se hizo adicto a los mimos. Fiel a su estilo para hacerse notar, soltando esos quejidos quebrados en dee-lite, exige caricias cuando sea y responde dándole batalla a los tobillos con uñas y dientes. Hubo una vez en que se atacó y escapó a la calle. Se metió en el motor de un auto trepándose por la rueda, y desde ahí maullaba (o gritaba atormentado) “nooovoy... nooovoy...” . Hoy hace vida de rey. Ciertas noches sale al patio y se queda agazapado contemplando al mundo, como si se lo devorara con esos lamparones amarillos. Aunque lo más probable es que esté buscando cualquier naturaleza intrusa a la que pueda hacer frente. Con qué medios, por favor! Todo lo que no es empíricamente posible para él se configura en su comportamiento misterioso e inexplicable para todos los que lo rodeamos. Nos queda imaginar todo lo que Turulato haría si pudiera.

21 de agosto de 2006

La Chirilísima

Sobre la pizarra sánguche de la vereda hay un papel pegado y escrito en marcador chocolate con churro. Paso nomás y tomo asiento. Ya basta de mascarada turística y mitos caricaturizados. Prefiero este bar de cocina a la vista y paredes de azulejos blancos. Imágenes de la vida inundada del boquense y también (otra vez) el transbordador Avellaneda y el paisaje desconocido sobre el que Quinquela montó Caminito. Y de barquitos al óleo todo lo que soporte la otra pared. Una obra de arte de algún obrero-pintor. Enmarcados, como tiene que ser, sonríen las estrellas locales y firman: Para los amigos de "La Chirilísima" con afecto. Se repite y autohomenajea el club xeneise en afiches y propagandas. Sobrar al rival. Para todas las gallinas, Boca bicampeón 2006. tu papá.
Lo que hay de carnaval no lo encontré en otro lado. La murga más numerosa existe y se llama Los amantes de La Boca. A metros del bar está el playón. Cartelitos de los corsos memorables y fotos de murguistas y disfrazados. Y solito, escondido tras la puerta, un volantito forrado con nylon con la imagen de uno que de lejos parece Pugliese, pero no. Es imposible acercarse a leer sin que todos los presentes lo puedan percibir. El Doctor del Pueblo. A Norberto Tordesca, ciudadano ilustre del barrio de La Boca, dirigente del Partido Comunista y médico barrial. Ciudadanos del barrio de La Boca. Y a correrse rápido que de acá entra y sale gente como si fuera esta su casa. Y todos, digo todos, saludan al entrar. A los gritos. De la cocina responden, por supuesto. Se la ve a la mesa atrás del mostrador, en el centro de la tradición. Todo alrededor, máquinas gastronómicas que ya son objetos de antigüedad, pero que acá colaboran en la preparación del plato del día, que no para de salir.
Un amigo me dijo que no va a La Boca ni de noche ni de día. No es para tanto, che. Que al final, te lo perdés.