4 de febrero de 2008
Mononada
Dejé el billete arriba del mostrador y la chica dio vuelta la planchita que los sujetaba, donde había una etiqueta con el código de barras y el precio, que borró con un marcador grueso. Después tomó un sobre que parecía de papel de arroz donde los dejó caer y lo pegó con una etiqueta redonda adhesiva blanca, con un chirimbolo dorado hexagonal en el medio. Después se agachó detrás del mostrador, volvió a aparecer con un cartón y me comentó - mirá que los aros no tienen cambio, te lo digo ahora porque sino después... Le dije que sí que estaba bien y desplegó el cartón ese que era en realidad una bolsita negra con manijas de cordón negro también y un motivo de florcitas blancas y todas las direcciones de todos los locales del país en una de las caras laterales. Sonreía y se entretenía. Adentro metió el sobrecito blanco y lo cerró con la abrochadora sobre la que puso una etiqueta igual a la anterior pero doble, de manera que quedó un redondel de cada lado de la boca. Para terminar, de una canastita que había sobre el mostrador sacó una tarjeta con forma de mariposa. Un lado, color rosa, con el nombre de la casa y el otro, blanco, con un primer renglón en el que se leía “De” y abajo otro que decía “Para”, tenía atada una cinta dorada por la que le dio unas vueltas a las alitas y quedó colgada de las manijas de cordón de la bolsa que deslizó hasta mí, agarró el billete, me dio el vuelto y me retiré amable y feliz pensando si hubiera hecho toda esa envoltura o qué habría pasado si le hubiera explicado que ese paquete era para mí porque estaba un poco triste sin saber bien porqué y en esos momentos el mejor remedio era hacerme un regalo inofensivo.
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18 comentarios:
a..hmmm
Si no era en Isadora le pega en el palo...(local más que apropiado para vos aunque más no sea en el nombre)
Celebro que no le hayas dicho que no era un regalo y que toda la parafernalia paqueteril haya sido solo para vos.
Hola, Caro, muchas gracias! Te cuento que acertaste, fue en un local en pleno centro palermitano. Cuando ando por ahí miro vidrieras y critico todo, seguramente porque no pienso en comprarme nada (salvo un par de aritos, claro, es que estoy atravesando una etapa muy areteril). Perdon por tardar tanto en contestar.
Te mando besos!
¿Le quedaron lindos?, ¿Se lucen bonitas las orejas?.
Besos, Luna.
Muy lindo!!
treschic don esteno, gracias! no son para todos los días, no no...
Hola Anita qué bueno que volviste!
ya extrañaba leerte, te mando besos.
Hay un cuento de Chéjov en donde un marido engañado va a una armeria a comprar un arma para matar al amante de su esposa, después de hacerle perder mucho tiempo al vendedor y revolver todo el negocio, se da cuenta de que todas las armas son muy caras, y no se anima a irse sin comprar nada, entonces personaje chejoviano al fin, deside que algo tiene que comprar, y de todo lo que ve a su alrededor se queda con una inocente red para cazar codornices.
Tu relato me trajo este recuerdo.
besos
qué gracioso, pobre hombre! uno de los mejores cuentos que leí es uno de Chéjov que se llama "El beso". Ay, ahora me gustaría ponerme a leerlos y encontrarme con este que contás. besos!
¿Son para días de lluvia y galochas?, jejejeje.
Besotes y buen finde, Cascabelera.
...y díría que hacen de pitucones. clásicos, sencillos, elegantes.
Ya tuvieron su lucimiento merecido, pero esa noche no llovió. Galochas? existen metalizadas? Ja, salut Esteno!
Sepa que bebo poco y cuando lo poco que l ohago lo hago; bebo con fortuna (no me pida que le explique el sentido de eso porque así como está, me gusta espirituosamente cómo suena, jajaja).
...o sea que, entonces... sus lóbulos contentos y los ojos de los transeuntes perplejos de admiración ante tal pequeño ornamento.
Sí, yo sé que está pensando en los aros cuando digo esto, pero en realidad -permitemé la licencia antes qu eme dé un tirón de orejas- me refería al contraste de estos con el cielo. Lo que es decir la dama que los luce.
Igual yo no soy de andar mirando orejas ajenas. Para eso tengo las máis propias, que tanto.
Galochas metalizadas supongo que habrá. No sé si le combinarán a los aros con la dama que las lleve puestas... porque sí che, para ellos, usté es como un piercing al caso... ¡Já!.
(y sin una gota de alcohol en el organismo; puro jugo de manzana, jajajajaja)
Besotes, Luna.
bueno, aunque sobria, se me complica mirarme la oreja sin un espejo a mano, y así y todo...
es de esas partes que no se conocen de entrada, como por ejemplo las manos. no, los lóbulos son, en tal caso, como los pulgares, esas partes que se descubren de casualidad y que la mayoría de las veces me producen carcajadas. saludos, no tome de más.
Qué hermoso relato amiga! Entré a tu blog porque te extrañaba...y ahora leo esta mononada y te reconozco en cada palabra...Besos!
Hola, amiga! yo también te extraño, ya nos veremos en algún otro ensayo o en el estreno.
Besos Jamonota!
Todavía no tomé nada. Y no tengo lóbulos casi.
Besotes, Luna.
no tiene lóbulos? yo sí y de sobra, si quiere le doy un poquito. saludos, espero que tome algo.
Creo que es la primera vez que puedo sostener en el tiempo una conversación sobre lóbulos, jajajajaja.
Hola Luna,
Tengo poco y nada en realidad. Si usted quiere compartir un poco de su lobulancia, no me voy a negar, ¿Pero me quedará bien?... ¿Sin aritos no?.
Así es que sí entonces; tomo un poco de sus lóbulos y en lo que alcohol se refiere, omitiendo unos vasos de cerveza, lo último fue algún trago.
Espero que esté bien y en las tablas.
Besotes, Luna.
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