9 de junio de 2007

4AM

Sobrevino al sueño un pensamiento divino. Salí para no arrepentirme y al volver todavía estaba allí la madrugada. ¿Existió una vez en mí esta sensación tan extraña? La neblina se apoyaba en las ramas negras; el fondo colorado detenido. Y una lucecita verde reflejada sobre el ventanal; de dónde vendría. Todo eso tan hermoso para mí.

7 de junio de 2007

Festival en Medalla Milagrosa

Era un Festival Vegano Anarco Noise.
El encuentro era en un parquecito con mesas largas de caballete que formaban una U donde estábamos agrupados casi todos. En el fondo había un espacio cubierto donde preparaban el sonido para las bandas.
En las mesas había fanzines, volantes, comida casera, tés especiados y cds principalmente. En general las cosas se podían llevar con una colaboración a voluntad.
Empezaba a anochecer y a refrescar. Yo trataba de ojear las publicaciones antes de que se fuera la luz, mientras degustaba un té rojo con una muy rica porción de torta casera integral.
Me interioricé sobre algunas horrorosas cuestiones referidas a la agricultura animal. Una chica me preguntó cómo había llegado ahí. Le expliqué que en la F.L.I.A. había recibido un volante del festival que me había despertado la curiosidad.
Me sentí un poco extraña cuando le dije que yo comía carne, tal vez por la manera en que me miró (en que me miraron todos los que me escucharon), pero después pasó. Me llevé “Las Prisiones” de Kropotkin (Copyleft – Ningún derecho, ningún deber. La Propiedad es un Robo.), “Masturbación. Proceso contra la culpabilidad de las mujeres” de Jane Wallace, un folleto titulado “¿Por qué vegano?” y un “Manifiesto anti-drogas” (No destruyamos nuestros cuerpos-mentes, no destruyamos el hazlo tu mismo, no destruyamos la naturaleza. destruyamos la civilización).
El chico de la puerta me advirtió que me iba sin ver a las bandas; y bueno, todo no se puede. Preferí no salirme del plan que me había propuesto para ese día y me fui al Rojas a ver la obra de Pablo Rotemberg, “Bajo la luna de Egipto”, que estuvo excelente.
Este lugar que conocí se llama Huerta Orgazmika: orgazmika.blogspot.com y queda en Av. Eva Perón al 1900, muy cerca de la estación Medalla Milagrosa del subte "E".

31 de mayo de 2007

expone María Delia


Arte Joven en Wussmann / Junio
Curadora: Laura Isola


Fernanda Cohen
Dani Dan
Sebastián Freire
María Delia Lozupone




Inauguración Miércoles 6 de junio de 2007, 19.00 hs.

Galería de Arte Wussmann
Venezuela 570 / 4343-4707 / www.wussmann.com
Buenos Aires, Argentina

15 de mayo de 2007

Ella

Ya estaba todo ordenadamente apoltronado contra el fondo de la habitación más grande. Digo “ordenadamente” porque las dos sabemos muy bien donde está tal o cual cosa y como hacer para llegar a ella. Hoy trabajamos de lo lindo con el señor Ricardo y el señor Victor, más encantadores que la flor del burucuyá. Ellos y los otros caballeros se ocuparon de la colocación de la membrana protectora para que ya no entre agua y no salgan hongos y no se siga estropeando la pared. Después van a pintar una de las habitaciones liberadas de blanco y la otra de amarillo. Me ponen muy contenta estos colores.
Necesitábamos cajas para las Bambalinas sueltas, las encuadernadas por ella misma y otros tantos librejos que por fin hallarían mejor asilo. Así como estábamos, un look combinado de albañil y dentrecasa, caminamos por el centro de Boedo, que es bien distinto de Boedo al fondo. En el mercado discontinuo nos ganamos unos piropos (con esa pinta!) del verdulero y unas cajas de leche “La suipachense” que nos vinieron de repelete. Cumplida la misión vino el recreo en el maxiquiosco. Agnese estaba adentro mientras se hacía la salchicha mientras yo la esperaba en medio de la avenida, con la docena de cartones encima. Ella se reía y yo también, aunque no se bien de qué. Me hizo entrar el antojo de un cortado bien caliente. Volvimos y terminamos la tarea antes de que se largara. De tanta polvareda ya me ardía la garganta y estuve todo el resto del día moqueando negro.
Trajimos una lata redonda, con collares. Quise quedarme con un prendedor amuleto. Es una piedra ovalada color rosa, una rodocrosita, contorneada por una guarda de metal. Si las chicas me dejan, me la quedo. Me gusta mirarla y tenerla en mi mano. Me hace acordar a ella.

4 de mayo de 2007

Ser hormiga

Abrir la ventana. Embadurnarme con la crema para la noche. Chapa y pintura. Hoy las hojas se mueren quietas y mojadas. Cuando me quedo acá me gusta jugar a que no existo. Es decir, existir, pero sin que los otros me perciban. Siempre pasa un hombre hablando solo después de las dos de la mañana. Nunca me ve. Pero yo por las dudas hago cuerpo a tierra. Una rata corre por los cables del servicio telefónico. Otra se come algo en una rama pelada. Están siempre a distancia prudencial que sino ya sabemos.
Esto es lo más parecido a ser una hormiga. Siempre soñé con volverme una hormiga para espiar. Estar en un lugar sin que los hombres y las cosas puedan verme. Ser invisible. Y en el caso de que me notaran ¿Cómo podrían darse cuenta de que una hormiga los está mirando? Y si se dieran cuenta ¿Qué importancia podría tener? Cuando tenía diecisiete años era tan poderosa la necesidad de desaparecer en ciertas ocasiones, pero sin poder irme, que fui desarrollando cierta actitud hormiga. Anteojos oscuros, sobretodo negro, mala onda. Era una hormiga hardcore. El apogeo de mi existencia hormiga. Porque además, me daba la posibilidad de ser insignificante, lo cual no era un atributo menor.
Sigue siendo una gran satisfacción volverme hormiga de vez en cuando. Sobre todo por las noches. La hormiga sale y después vuelve y se acuesta. O no sale y se va a dormir. Siempre usa la almohada más grande para los pies. Puede prescindir de la de la cabeza.