El 29 de junio de 1945 María Pugliese tuvo a su cuarto hijo. Para ese entonces la familia vivía en Fasano, un pueblo de la Puglia italiana. Rutigliano, Alberobello, Ostuni, Molfetta, Fasano, eran todos pueblos muy cercanos uno del otro, como barrios, y sus habitantes los recorrían cotidianamente por caminos de almendros y olivos.
María decidió que se llamaría Pedro, nombre de su santo. Pascual, su marido, quería que se llamara Miguel como su hermano. Pero como ese día ella se había peleado con su cuñado se negó rotundamente a darle ese nombre.
Yendo con el chico a la Comuna de Fasano, Pascual se encontró con dos compañeros de las trincheras, los cuales los acompañaron gustosos al Registro. En el momento de anotarlo uno de sus amigos le dijo: “Pascual, querido, tantas cosas que compartimos juntos en la guerra ¿porqué no le ponés mi nombre también?”. Luego el otro agregó “¿Si él puede porqué yo no?”. Entonces el Secretario le preguntó “Ya que estamos todos acá ¿Porqué no lleva también el mío?”. Así fue que el chico se llamó Pedro Miguel Remo Traiano Renato.
30 de junio de 2007
28 de junio de 2007
enferma
Mi maestra de danza me preguntó porqué había faltado tanto y le expliqué que estuve enferma. Mientras buscaba los toc toc en su bolso y todos nos poníamos en la primera posición, comentó:
"La verdad es que cuando tenés fiebre, cuarenta grados de fiebre, bailás bárbaro. Te sentís para la mierda, pero bailás divino". Y comenzó la clase.
"La verdad es que cuando tenés fiebre, cuarenta grados de fiebre, bailás bárbaro. Te sentís para la mierda, pero bailás divino". Y comenzó la clase.
23 de junio de 2007
tremolando
que venga y aplaste dejarla ser a la avalancha inevitable
mandar la sonrisa craquelar a mil trescientos grados
justo debajo quedarse quietecita es una buena opción
otra sería meter la cabeza en un cacharro donde escuchar mejor
o ir desmenuzando los arranques y guardarlos ahí mismo
para que los pedazos les griten a las paredes
mientras alrededor los otros bailen el carnavalito
mandar la sonrisa craquelar a mil trescientos grados
justo debajo quedarse quietecita es una buena opción
otra sería meter la cabeza en un cacharro donde escuchar mejor
o ir desmenuzando los arranques y guardarlos ahí mismo
para que los pedazos les griten a las paredes
mientras alrededor los otros bailen el carnavalito
19 de junio de 2007
San Pedro y San Pablo
Quisiera ver de nuevo la montaña de ramas en la esquina, cada día más grande. Que hagamos un muñecote con esa mueca perfecta, la galera con el signo pesos, el hilo de baba. Las manos grandes muy bien cosidas, la sonrisa bien pro. Todo para verlo quemarse entero al tipo. Coronando el mejor momento de la fogata.
17 de junio de 2007
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