se levantó
el sol ya había entrado
en la habitación
se vistió
se fue a la cocina
y amasó
vinieron los invitados
y también se pusieron a amasar
porque llegaron más temprano
que de costumbre
y luego
se despertaron
los otros habitantes de la casa
que se habían acostado muy tarde
y también fueron inmediatamente
tomados por la masa
que se estiró en círculos
de distintos tamaños
en rectángulos
de rústico relleno
uno de ellos decidió
preparar un regio pan casero
el calor del horno incendió la cocina
llegó a los corazones de todos
los que estaban sentados en la mesa
disfrutando la comida
muy pronto ardieron
se rieron
gritaron
lloraron
se desentendieron
después se abrazaron
y llegado el momento
se despidieron
1 de julio de 2007
30 de junio de 2007
Una historia de Fasano
El 29 de junio de 1945 María Pugliese tuvo a su cuarto hijo. Para ese entonces la familia vivía en Fasano, un pueblo de la Puglia italiana. Rutigliano, Alberobello, Ostuni, Molfetta, Fasano, eran todos pueblos muy cercanos uno del otro, como barrios, y sus habitantes los recorrían cotidianamente por caminos de almendros y olivos.
María decidió que se llamaría Pedro, nombre de su santo. Pascual, su marido, quería que se llamara Miguel como su hermano. Pero como ese día ella se había peleado con su cuñado se negó rotundamente a darle ese nombre.
Yendo con el chico a la Comuna de Fasano, Pascual se encontró con dos compañeros de las trincheras, los cuales los acompañaron gustosos al Registro. En el momento de anotarlo uno de sus amigos le dijo: “Pascual, querido, tantas cosas que compartimos juntos en la guerra ¿porqué no le ponés mi nombre también?”. Luego el otro agregó “¿Si él puede porqué yo no?”. Entonces el Secretario le preguntó “Ya que estamos todos acá ¿Porqué no lleva también el mío?”. Así fue que el chico se llamó Pedro Miguel Remo Traiano Renato.
María decidió que se llamaría Pedro, nombre de su santo. Pascual, su marido, quería que se llamara Miguel como su hermano. Pero como ese día ella se había peleado con su cuñado se negó rotundamente a darle ese nombre.
Yendo con el chico a la Comuna de Fasano, Pascual se encontró con dos compañeros de las trincheras, los cuales los acompañaron gustosos al Registro. En el momento de anotarlo uno de sus amigos le dijo: “Pascual, querido, tantas cosas que compartimos juntos en la guerra ¿porqué no le ponés mi nombre también?”. Luego el otro agregó “¿Si él puede porqué yo no?”. Entonces el Secretario le preguntó “Ya que estamos todos acá ¿Porqué no lleva también el mío?”. Así fue que el chico se llamó Pedro Miguel Remo Traiano Renato.
28 de junio de 2007
enferma
Mi maestra de danza me preguntó porqué había faltado tanto y le expliqué que estuve enferma. Mientras buscaba los toc toc en su bolso y todos nos poníamos en la primera posición, comentó:
"La verdad es que cuando tenés fiebre, cuarenta grados de fiebre, bailás bárbaro. Te sentís para la mierda, pero bailás divino". Y comenzó la clase.
"La verdad es que cuando tenés fiebre, cuarenta grados de fiebre, bailás bárbaro. Te sentís para la mierda, pero bailás divino". Y comenzó la clase.
23 de junio de 2007
tremolando
que venga y aplaste dejarla ser a la avalancha inevitable
mandar la sonrisa craquelar a mil trescientos grados
justo debajo quedarse quietecita es una buena opción
otra sería meter la cabeza en un cacharro donde escuchar mejor
o ir desmenuzando los arranques y guardarlos ahí mismo
para que los pedazos les griten a las paredes
mientras alrededor los otros bailen el carnavalito
mandar la sonrisa craquelar a mil trescientos grados
justo debajo quedarse quietecita es una buena opción
otra sería meter la cabeza en un cacharro donde escuchar mejor
o ir desmenuzando los arranques y guardarlos ahí mismo
para que los pedazos les griten a las paredes
mientras alrededor los otros bailen el carnavalito
19 de junio de 2007
San Pedro y San Pablo
Quisiera ver de nuevo la montaña de ramas en la esquina, cada día más grande. Que hagamos un muñecote con esa mueca perfecta, la galera con el signo pesos, el hilo de baba. Las manos grandes muy bien cosidas, la sonrisa bien pro. Todo para verlo quemarse entero al tipo. Coronando el mejor momento de la fogata.
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