5 de septiembre de 2007

Dr. Cetrángolo

Para ver al hombre de acento ruso con el que había hablado me tomé el 160, después el E, luego combiné con el C, ya en Retiro abordé el Mitre ramal id. (guay que casi me subo al Suarez y ahí te quería agarrar) para bajarme en la estación algo así como Catrangolo le dije al boletero, que me corrigió, risueño. Ya en esa estación fui por la rampa y seguí de largo bordeando las vías. Iba llegando a los cien metros cuando empecé a sospechar que debía haber otra forma de cruzar; volví y vi un puente por debajo. Por suerte me tocó un día de sol. Había calculado dos horas y llegué con unos minutos de ventaja.
Me abrió un hombre alto, un tanto agitado, de pelo largo blanquiamarillento y con unos cuantos dientes de oro. Casi sin hablar y en cuestión de segundos me indicó el asiento y cuando ya desaparecía le pregunto cortito y bajo “¿perdonpodriairalbaño?” y entonces me señala la puerta y nuevamente desaparece.
Terminó de atender y me hizo pasar. Fueron quince minutos. Mi fecha de nacimiento y después silencio. Unos suplesses y a la camilla. En estas experiencias es elemental que el cuerpo esté entregado. Si hay tensión se corre el riesgo de lastimarse. No me costó aflojarme y fue tal el alivio que por momentos me agarraba la risa. Hizo seis movimientos, dos en cada posición y en todos resonaron mis vértebras, desde el atlas hasta el coxis. Que haga un ejercicio en bolita con la espalda al piso, provocando un vaivén, todos los días, dos minutos. Yo cumplo.
Salí toda marioneta descangayada feliz renovada desarticulada completamente ida y ganada por el sol celeste pura delicia.

3 de septiembre de 2007

uou!

tuve el gusto haberme encontrado hoy con esta sorpresa que esperaba hacía tiempo. lástima que esa maquinita turra no acepte cualquier usb y se complique tanto gatillar. y esta otra nouvelle!
justamente sufrí una lamentable superposición de compromisos que me hicieron berrinchar un momento y que los involucra. así que espero que no sea complicado encontrar a alguien interesado en ir a ver a Café Tacuba, Arbol, No lo soporto, Estelares y demás mientras yo me voy a mi plateíta preferencial a ver al señor japonés padre del butoh con mi amigo E.
a veces las cosas hacen sus carambolas solas y con eso no podemos hacer nada!

22 de agosto de 2007

Anticipo

En una plataforma espacio-temporal acontece la bendición. El espacio, caótico e indeterminado, habla a través de dos mujeres conectadas sensiblemente. Ambas conforman un sistema vinculado directamente con el espectador. Esta unidad energética encuentra en los zapatos de ambas un centro que las organiza y controla, son dispositivos que evitan cualquier detenimiento o fuga y de los que ellas intentarán deshacerse. En su transcurso, las ansias de armonía, la lucha por la supervivencia, y la búsqueda de los impulsos naturales de la existencia conviven con una tecnología apasionadamente desregulada. El sistema no tarda en presentar sus fallas, sus consecuentes paroxismos y los síntomas de un conjunto siempre retrasado e imperfecto. Ellas sufren descargas y se recuperan con secuelas. Se exaltan, se enfrentan y trasmutan. En esta unidad funcional que no se detiene se hace imposible establecer un control. El fracaso del congelamiento se revela en un zarandeo delirante y doloroso que destruye las formas y las recupera desde una instancia anterior. Vence el desorden de las sensaciones y la bendición se revela en un mundo de condiciones múltiples.

6 de agosto de 2007

gavota

para no resbalarse
con un brazo se agarró
de la mesada
entonces
la otra mano quedó libre
se puso a practicar
una gavota
es una danza
alegre
con cabrioles
pasajes
y besos
que marcaban
la chapita
y el índice derecho
haciéndose los distraídos
los como que no quieren la cosa
igualmente
siguiendo el compás
para no rebalsarse
entre los charquitos
un juego solamente
donde refugiar
asombro
dicha
y unas cuantas
palpitaciones pasajeras
que no pasaban quizá
por la ventura
la ventura
iiiiiún
quiso voltearse
como una media
rajarse
bien adentro
hasta el esternón
dar palmaditas
de alivio
frotarse con aliento
comentar frases cortas
a un oído
que salpiquen
las yemas en abanico
respirar
que ya pasa
se calma y vuelve
a los brazos apoyados
quietos
las uñas
para mirarlos a esos
ahí siguen
los lozanos
las damiselas
de la gavota
frentes brillantes
improvisando un baile
perdido en el salón