No voy a abrir ningún paraguas ni me calzaré la armadura. No hace falta. Lo que quiero decir me lo vengo preguntando hace unos días y sabrán que no es cosa trivial. Estoy disfrutando de algunas de las actividades del
V Festival Buenos Aires Danza Contemporánea. Me encanta este festival, porque me encanta la danza. Más allá de que pienso que siempre se hace en fechas extrañas, como si se decidiera hacerlo ‘cuando hay algún agujero’ y como salga. Esta sensación también la tuve el año pasado. Pero bueno. Es lo que tenemos. Es el lugar que nuestra sociedad le da a este lenguaje. Así y todo, en esta oportunidad ofrece una gran cantidad de espectáculos gratuitos, espectáculos en proceso, charlas, talleres, proyecciones, laboratorios… en fin, unas cuantas propuestas de lo más acertadas por su valor e interés.
Sin embargo, hay una pregunta que me da vueltas en la cabeza desde que empezó. ¿Qué no aparece aquí? ¿Quién falta? Y me lo pregunto como espectadora. Como estudiante y como curiosa amante de recibir, de disfrutar y de apreciar lo que veo. Me estoy preguntando por la programación de las obras. Son espectáculos que conozco en su mayoría. A varios los vi ya y me gustaron mucho. Otros no. ¿Y qué? ¿No puedo reconocer en ellos el trabajo, el valor, aunque no me hayan gustado? ¿No son ‘aptos’ o ‘idóneos’ y por lo tanto merecedores de un espacio en el Festival? Sí. Entonces está bien que estén. El problema es ‘los que no están’. Las alevosas omisiones. El silencio brutal. ¿Y? ¿Alguien me lo puede explicar?
Yo pensé porqué puede ser. Y quiero creer que no, pero me cuesta. La selección de la programación da cuenta del estado de la comunidad de la danza de esta ciudad. Crisis que ya lleva unos cuantos meses. Y lo digo no sin pesar. Lo peor del caso es que esto aumenta el malestar, los lazos se rompen más. Aparecen la injusticia, la bronca, la envidia. Y queda demostrado, una vez más, que sigue ganando la diferencia. Que hoy es imposible pensar en la danza como una unidad, como un lenguaje libre. Si lo fuera ¿no aceptaría y aplaudiría la diversidad, los múltiples modos de hacer? Este conflicto, al parecer, sigue poseyendo una fuerte raíz ideológica. De esto me está hablando lo que no está. Brilla por su ausencia. Y cómo.