Para hacernos un cuerpo sin órganos primero hay que ser Nada. Después, poblarse de intensidades. Nada mejor que la música que nos venga en gana. La que creamos la mejor herramienta para desarmar los mecanismos conocidos.
Una invitación a la exploración sensomotriz, pero yendo a lejos. Viene de la hondura, desde el centro, hacia el espacio. Y se va a lejos. Vibra heng: suavidad en lo interno y movilidad en lo externo. Deseo y materia para el campo de inmanencia CsO.
Es la práctica de desarticulación de órganos y derroche energético. Un injerto de dominios oníricos, sexuales, neuróticos e infantiles se juegan en actos desatados como crímenes o caprichosos como gritos o patadas. CsO es verborrágico. Se atolondra y falla. Arenga su falla.
"La conciencia conoce, sobre todo, hasta dónde va su ser, y hasta dónde todavía no ha ido o no tiene el derecho de ir sin caer en la irrealidad, lo ilusorio, lo no-hecho, lo no-preparado... Plan que la conciencia normal no alcanza, pero que el Ciguri nos permite alcanzar, y que es el misterio de toda poesía".
ANTONIN ARTAUD


