
A ver. Somos "estas dos minas" (como dice Vicky) con el espejo, que nos muestra lo que no es y si nos gusta o si no. Y si bien ya nos estamos haciendo amigos no se parece, ni de lejos, a una mirada. Es otra cosa. Es un rebote referente obsesionante. Pero ayuda sin duda. Es crucial dentro de la incubadora. Pero hay que controlarse porque genera adicción.
Hace unos días vino Die, con su gran ojo. Gracias a Dié! Los bailes andan atacando y lisergiándose con nuevas cosas que pasan.
Está sucediendo lo que habíamos pensado en un principio, trabajar el movimiento como construcción de "material en blanco" sobre el que luego se imprimirán ritmos, impulsos e intenciones. Sentidos. Pero no "un" sentido.
Entonces hablamos de que el bailarín tiende a buscar y ocuparse de la forma, mientras que el actor se deja atravesar por las fuerzas de lo que sucede pero no controla sus movimientos. Están los dos ahí luchando. Las dos minas están luchando. Están jugando. Está divertido todo esto. Mirá cuando lo amueblemos. ¿Cuántos lugares podrán hablar algún día? Será preciso caminar mucho. Me encanta caminar!
Este filo es uno de los aspectos que más me interesan de la danza. El equilibrio entre control y libertad, técnica y riesgo. Y en algún sentido, forma y contenido. Sobre esta premisa encontré interesantes reflexiones de Ana Itelman en "Archivo Itelman". Y también encontré esta foto vieja de Valeska Gert. Está como suspendida en un sueno y a la vez está muy presente en esa posición. Hace anos que la miro y me resulta de un equilibrio maravilloso. Y siento que lo que está en equilibrio es una pregunta.
