31 de octubre de 2007

Ojo volador













E S T R E N O sábado 3 de NOVIEMBRE, 21 hs.


NOVIEMBRE 07 , OCHO FUNCIONES - Sábados 21 hs. y Domingos 20 hs.
CheLA - Iguazú 451, Parque Patricios
Entrada $ 12 / estudiantes $ 10 – reservas a ojovolador@gmail.com


Con Ayelén Clavin y Renata Lozupone
Coreografía Vicky Carzoglio y Renata Lozupone
Música Courtis-Matsunaga, Mu, Mateo Amaral, Pablo Reche, Luis Marte y Yoko Ono
Diseño Gráfico María Paz Garaloces
Concepción Espacial, Iluminación y Objetos Agnese Lozupone
Realización de Vestuario Carlota Cairo
Asistencia en Sonido Bruno Luciani
Asistencia General Damián Rucci
Asistencia de Dirección Guadalupe Rodriguez
Dirección Renata Lozupone

CÓMO LLEGAR
http://chela.digitalcultures.ucla.edu/maps/closeupEN.html
colectivos que llegan: 6, 9, 25, 28 A-B-E, 32, 50, 65, 91, 101, 115, 118, 128, 133, 134, 143, 150, 160, 188.
CheLA - Iguazú 451, Parque Patricios, a 4 cuadras de Av. Caseros al 3000.

reservas / contacto ojovolador@gmail.com

Personas trabajando







































Estas imágenes son de la puesta de luces de "Ojo volador", que fue el domingo pasado. Los profesionales técnicos Agnese Lozupone y Damián Rucci hacen sus labores en las alturas mientras la primera figura Ayelén Clavin ceba unos amargos fenomenales. Guadalupe Rodriguez se hace amiga de la potencia. Cuando ya no dábamos más vino bárbaro el pic-nic sobre el tapete en el que me enteré de que la mortadela es carne de caballo (mirá vos).

25 de septiembre de 2007

Scintilla

La madre apoyó la torta en la mesa del comedor. Era un lugar chiquito y cálido. La lluvia seguía espesa, pero como hacía calor abrieron la ventana del pasillo. La menor fue la primera que la vio. Soltó un grito agudo y corto. “¡No la toquen!” dijo la madre, mientras sus nenas se abrazaban muertas de miedo y fascinación. La burbuja de fuego paseaba oronda por la sala, ingrávida y peligrosa, con sus manchas ardientes. Siguió después para el cuarto contiguo, más grande y más oscuro. Allí se fue desgajando, arrugando y apagando como una mariposa agónica. Ellas no vieron como perdía altura y ganaba rincón y ceniza. Lucecita de casi nada. Visita aventurada que no existe.

17 de septiembre de 2007

Mis verdes peludos

Quiero sacarme los zapatos y mirar dentro. Golpear el canto de los tacos gordos y duros contra el piso de madera. Con mucha fuerza. Caminando como araña. No puedo quitarme los zapatos verdes y peludos. Tan bonitos. Qué lindo es acariciarlos a contrapelo. Ajustar la tirita y andarlos cuando un día por si acaso darme el gusto de llevarlos puestos. Una vez, una noche en un cumpleaños en Palacio Los Patos. Era un departamento todo blanco, las calas, las alfombras de pelos gruesos y largos, que obligaban a arrojarse para sentir su cordón suave. Rodar para un lado y para el otro hasta cansarse y reírse en el piso.
Pero ahora me los quieren sacar mis pies que no dan más. Los zapatos verdes y peludos nunca olvidarán el vestidor blanco con el gran espejo y las interminables cajoneras de zapatos de todo tipo prolijamente guardados uno al lado del otro.
Yo me hice un cuadrito en el que dibujé las cuatro pilas de cajas. Cada caja es un cuadrado con un nombre: Vittoria, blanquita, Febo, NB, Fancy, Pinet. Abajo, el contenido: los verdes peludos, esarpines bordó, ojotas melissa, sandalias negras con plataforma ARREGLAR, guillerminas cuerina rojas, chinas dragón, botas cortas marrón, chinas azul ultramar (rotas).
Los verdes peludos se merecen salir más. Voy a hacer lo que hay que hacer para eso. Comprar una botella de alcohol puro, tirar un chorro adentro y hacerlo mojar todo el interior. Después hacer un bollo de papel de diario, alcoholizarlo bien y adentro, al fondo, apretar bien la capellada. Luego otro y otro hasta lograr una horma. Si los dejo así unos cuantos días dejarán de hacerse los estrechos.