17 de septiembre de 2007

Mis verdes peludos

Quiero sacarme los zapatos y mirar dentro. Golpear el canto de los tacos gordos y duros contra el piso de madera. Con mucha fuerza. Caminando como araña. No puedo quitarme los zapatos verdes y peludos. Tan bonitos. Qué lindo es acariciarlos a contrapelo. Ajustar la tirita y andarlos cuando un día por si acaso darme el gusto de llevarlos puestos. Una vez, una noche en un cumpleaños en Palacio Los Patos. Era un departamento todo blanco, las calas, las alfombras de pelos gruesos y largos, que obligaban a arrojarse para sentir su cordón suave. Rodar para un lado y para el otro hasta cansarse y reírse en el piso.
Pero ahora me los quieren sacar mis pies que no dan más. Los zapatos verdes y peludos nunca olvidarán el vestidor blanco con el gran espejo y las interminables cajoneras de zapatos de todo tipo prolijamente guardados uno al lado del otro.
Yo me hice un cuadrito en el que dibujé las cuatro pilas de cajas. Cada caja es un cuadrado con un nombre: Vittoria, blanquita, Febo, NB, Fancy, Pinet. Abajo, el contenido: los verdes peludos, esarpines bordó, ojotas melissa, sandalias negras con plataforma ARREGLAR, guillerminas cuerina rojas, chinas dragón, botas cortas marrón, chinas azul ultramar (rotas).
Los verdes peludos se merecen salir más. Voy a hacer lo que hay que hacer para eso. Comprar una botella de alcohol puro, tirar un chorro adentro y hacerlo mojar todo el interior. Después hacer un bollo de papel de diario, alcoholizarlo bien y adentro, al fondo, apretar bien la capellada. Luego otro y otro hasta lograr una horma. Si los dejo así unos cuantos días dejarán de hacerse los estrechos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que linda historia, me hizo acordar a las alpargatas peludas
que mi mamá le tiro de prepo a papá porque ya olian raro.
A mi me dio pena, estaban desmechadas en las puntas y me hacian acordar a los bigotes de tia Pichuca.
las pantuflas que le compró a cambio
no me hicieron acordar a nada.

luna pugliese dijo...

Guau, esos bigotes sí que deben ser particulares. ¡Cuánta curiosidad!
Es una desventura lo que pasa con algunas cosas, cuando ya les construimos y les echamos toda una historia y afectos encima, viene alguno y nos lo manda a la órbita; dejandonos en su lugar objetos que nos resultan insípidos y que a veces rechazamos (pero solo al principio). saludos!

agnese dijo...

hola luna!
siempre es una sorpresa entrar en tu blog!
felicitaciones!
muy lindo "scintilla" también

besos muchos

luna pugliese dijo...

gracias, mi querida Agnese.
aprovecho para mandarte muchos besos!